sábado, 30 de marzo de 2013


La Crisis de la Innovación: ¿Realidad o Mito?
El Caso de la Industria  farmacéutica
No es un titular fatalista a tono con la crisis  financiera mundial sino el producto del análisis de un muy preconizado  fenómeno  que  se inició  con el nuevo milenio, el de la “crisis de la innovación” en la industria  farmacéutica. Pero ¿es  esto cierto?, ¿realmente  existe tal crisis?.  Recientemente Donald Light  profesor  de Medicina Social y Atención Sanitaria Comparativa en la Universidad de  Medicina  y  Oontología  de Nueva Jersey y Joel Lexchin profesor  de  Política y Gestión en Salud en la Universidad de York en Toronto afirmaron que esta podría originarse  por la política de incentivos  que  premian a las compañías por desarrollar fármacos con pocas ventajas clínicas sobre  los  ya existentes.



Las grandes farmacéuticas y sus amigos  en el gobierno han afirmado, en base a sesgadas estadísticas  de producción de  Nuevas Entidades Químicas(NCE) y  revisiones  de prioridad, que la I+D  para nuevos fármacos se ha estado ralentizando desde 1996, principalmente  debido a los onerosos requisitos  regulatorios. Con las crecientes dificultades  de obtener la aprobación por la FDA  y el incremento de costos para  desarrollo  e introducción de un fármaco, el mantener un margen de beneficios  preservaría  el flujo de Investigación, el fluido vital de las  compañías  farmacéuticas como Pfizer,  ya que sin ella peligra la  producción de  medicamentes  para  enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o numerosas enfermedades afirmaba  en Forbes  en Diciembre pasado  el presidente del Galen Institute.
 
El Mito de  la “Crisis de  la Innovación”
A  inicios  de los 2000, los líderes  de las farmacéuticas ya  afirmaban este fenómeno,  el 2002  una primera página del Wall Street Journal señalaba esta sequía  innovadora, posteriormente la Oficina de  Cuentas del Gobierno de EEUU señalaba que la productividad del I+D del sector  había declinado. En  2010,  Morgan Stanley  afirmaba que los ejecutivos farmacéuticos se veían impotentes para vencer una  década  de desalentadores beneficios  en I+D  y sería dejar  su propia  caza  de  éxitos  e ir  a la adquisición de  los éxitos  realizados  por terceros.
El 2010 la  industria farmacéutica  estaba  en una encrucijada al enfrentar una  oleada  de expiración de patentes y la carencía  de un filón  para reemplazar estos productos. Los gastos de I+D se duplicaron entre 1995 y 2006 sin  incremento en el descubrimiento de Nuevas Entidades  Moleculares NME(ingrediente activo que en ninguna modalidadhabía sido  introducido en el mercado), en 2007 la  FDA solo  aprobó 19 nuevos fármacos su nivel más bajo desde 1983.

Se  afirma que esta crisis  se debe  a la escaza producción de NME  que tuvo un repunte  en 1996 (al atenderse  las  solicitudes de aprobación retrasadas). Este  decline terminó el  2006,  cuando  las  aprobaciones  de  nuevas  entidades  moleculares retornaron a  su media anual  entre  15 y 25

Ya el 2005 un equipo de Pfizer concluía  que  la crisis de la innovación  era  un mito “que no era coherente  con las  verdaderas tasas  de innovación de laindustria farmacéutica” ,  B. Munos afirmaba en Nature que  las  compañías “ han proporcionado innovación a una velocidad constante durante  casi 60 años” y los nuevos compuestos biotecnológicos han seguido el mismo patrón ”en el que fluctúan las aprobaciones aproximadamente a un constante bajo nivel” ni las políticas tanto las que obstaculizan (evaluación  clínica  más exhaustiva) ni las promotoras de innovación (revisones más rápidas) ni la revolución biotecnológica  mejoraron la  tasa  de aprobaciones de nuevas entidades moleculares, no  obstante han cambiado las  estrategias  para el desarrollo de  fármacos contar las  historias  de “crisis de innovación” a los políticos y la prensa  sirve como un ardid, una estrategia para atraer una gama de protecciones gubernamentales para  el libre mercado, la competencia  de los genéricos






 
Calidad frente a Cantidad: La verdadera Crisis de Innovación
Más  relevante que  el número absoluto de nuevos fármacos  introducidos  en el mercado es  el número de fármacos que representa  un  avance terapéutico  ya que la industria  farmacéutica y sus analistas miden  la innovación  en términos de NME  y que la mayoría   solo brinda ventajas clínicas  menores sobre  los tratamientos  ya existentes  esta característica nos invita a remontarnos a la “edad de oro” de la innovación y así de 218  fármacos  aprobados  por la  FDA de1978 a 1989, solo 34 (15.6%) fueron  considerados como importantes avances terapéuticos.


 
 
El reporte Barral sobre nuevos  fármacos  introducidos en el mercado a nivel internacional en 1974-1994 concluyó que solo 11% eran terapéutica y famacológicamente innovadores. Revisiones independientes señalan que  desde mediados de los 90s  85-90% de los nuevos fármacos brindan poco o ninguna ventaja clínica para los pacientes, solo 1/10 medicamentos aprobados ofrecen beneficios sustanciales a los pacientes y la mayoría de los nuevos fármacos son variaciones menores de fármacos previos, variaciones que resultan muy rentables para las compañías farmacéuticas en especial cuando se ofrecen teniendo en cuenta el término de patentes de otros fármacos exitosos previos

 
El incremento  en fármacos  clínicamente  superiores contrasta  con la revisión del estatus  de “prioridad” de Subvención a  44% de todos los  nuevos fármacos desde  2000 a 2010 las solicitudes  de prioridad de subvención se incrementaron en 1992  aprobación por parte de  la FDA de esas  medicinas con revisiones más rápidas.  El desarrollo constante de nuevos fármacos significativamente superiores incrementa el arsenal terapéutico del que se benefician millones de pacientes. pero aquí yace la real crisis de la innovación:  La I+D farmacéutica produce  variaciones menores de fármacos ya existentes, y en las  mediciones  clínicas la mayoría  de los nuevos fármacos resultan no ser superiores.


I+D lo mismo  ¿Cuánto cuesta  la investigación  y el desarrollo?
Las  farmacéuticas resaltan su inversión para  descubrir nuevos fármacos, pero poco se destina a investigación.  Datos de la Fundación nacional  de Ciencia  de los Estados Unidos,  y reportes  del gobierno indican  lo destinado es solo 1.3% de sus  beneficios de NME en investigación básica  para descubrir   nuevas  moléculas.  Más  de 4/5 de los fondos para   investigación en nuevos fármacos y  vacunas provienen  de fuentes públicas.





Se critica   el reporte del centro  Tufts de que el costo del descubrimiento de nuevos  fármaco es actualmente de  1300 millones  de USD. La mitad de  ese  total proviene del  calcular cuanta  ganancia se habría  producido  si  el dinero  invertido en  un  índice  de  financiamiento de  compañías farmacéuticas se hubiese incrementado 11%  al año, durante 15 años. La mitad de los otros 650 millones  de USD la pagan los contribuyentes a través de deducciones y créditos de las compañías,  llevando el cálculo a 1/4 de los 1300 millones de  USD es decir 330 millones  de USD.  Los autores  del estudio  de Tufts reportan que su  cálculo se hizo sobre el quinto  más costoso de los fármacos (3.44 veces  más  costosos que  el promedio) reduciendo el cálculo a 90 millones  de USD.  La mediana de los costos  eran  1/3 menores que  el promedio, o  60 millones.  El descomponer  el análisis de otros  elementos  encarecedores reduciría  aún más el cálculo de los costos.


Modelo de Negocio Oculto



¿Cómo se llega a una situación  en  la que aparentemente se gasta  tanto en I+D, y done más aún  solo 1 de 10 medicinas recientemente aprobadas beneficia  sustancialmente  a  los pacientes? El calificativo de “ser mejor que el placebo”,  o de “no ser  inferior a un comparador”, permiten  la aprobación de medicinas que pueden ser  menos efectivas  o seguras  que las existentes por ej el rofecoxib(vioxx), la rosiglitazona(Avandia), gatifloxacino(Teguin), y drotrecogina alfa(Xigris). Los departamentos de relaciones públicas   y  asociaciones  comerciales de las farmacéuticas generan historias acerca de  la  denominada “crisis  de innovación”,  el   papel clave  de los fármacos exitosos,  y la crisis creada por  el “desfiladero de las patentes” ,  y que materializan el modelo  oculto de negocio de las farmaceuticas llevando estas variaciones mínimas a convertirlas en  grandes  éxitos  de mercado.



Kalman Applbaum indica que las  compañías usan “la  administración de ensayos clínicos, publicación de investigación, presiones regulatorias, la educación de  médico y de pacientes,  políticas de precios de medicamentos, publicidad,  y la promoción de uso” para crear distintos  perfiles de marketing y fidelidad a una marca para sus productos terapéuticamente similares. Las  ventas  de estos fármacos generan ganancias  constantes a través de las  subidas  y  bajadas de los  grandes  éxitos  que quedan sin la protección de  las patentes. Por ejemplo  aunque  Pfizer perdió  mercado exclusivamente para  la atorvastatina, venlafaxina, y  otros  rentables  productos en 2011, los beneficios   permanecieron constantes  en comparación con el 2010,  y el  ingreso neto  se elevó  en 21%, sostiene también que el marketing se ha convertido  en el “(verdadero)  enemigo de la innovación.” Esta perspectiva explica porque las  compañías  piensan que  vale la pena pagar no solo para evaluar nuevos fármacos sino también para miles  de  ensayos de los  fármacos  existentes a fin de obtener la aprobación  para las nuevas indicaciones y expandir el mercado. 




Esta  estrategia  corporativa funciona  debido  a  que los departamentos de marketing y las grandes redes de líderes clínicos patrocinados tienen éxito en persuadir a los médicos a prescribir los nuevos productos  como el caso de la gabapentina.  Un análisis de gastos farmacéuticos del Canadá  halló que 80% del incremento  del presupuesto para  fármacos se gasta  en nuevas  medicinas con  pocos  nuevos beneficios. Estos incluían  nuevos fármacos para hipertensión, para trastornos gastrointestinales y para controlar los niveles  de colesterol incluyendo la atorvastatina, la quinta  estatina en el mercado canadiense.




 
Alimentando el Mito de  la Insostenibilidad del I+D
Todo este  montaje de prensa y relaciones  públicas  sumado a la real crisis financiera internacional con recortes  presupuestarios  en  los istemas  sanitarios nacionales  hacen que  "evidencias"  que afirman que “Más de 4/5 de los fondos de I+D básica para nuevos fármacos y vacunas provienen de fuentes públicas”  hacen temer que un recorte en fondos públicos para investigación básica constituiría una amenaza en la innovación en medicamentos. Efectivamente los costos I+D se han incrementado significativamente para las farmacéuticas en un estimado de 34200 millones de USD (entre 1995-2010) pero igualmente los ingresos se han incrementado rápidamente (unos 200400 millones de USD en el mismo periodo). Las compañías exageran los costos de desarrollo enfocándose en sus incrementos de costos auto reportados y no mencionan su extraordinarios ingresos, los beneficios netos después de descontar impuestos continúan siendo consistentemente más elevados que los beneficios para las otras 500 compañías de Fortune.

A seguir  sembrando crisis en la investigación farmacéutica
Resumiendo este análisis  en 5 puntos

1. El número de nuevo fármacos autorizados continua  estando en  el rango promedio a largo plazo de 15-25 años.
2.  85-90% de  los  nuevos productos durante  los últimos  50 años han proporcionado pocos  beneficios  y más  bien riesgos  considerables.
3. La  industria farmacéutica dedica  la mayor parte de los fondos para desarrollar variaciones menores de éxitos previos que producen un flujo constante  de  beneficios
4. La enorme  promoción de estos fármacos contribuye al sobreuso y explica hasta  un 80% del incremento del gasto en fármacos de un país como Canadá.
5. Los cálculos sobrestimados del costo promedio de I+D se usan para presionar  por más  protección contra la competencia del libre mercado.

Queda claro que la industria farmaceutica mueve estrategicamente sus hilos para proteger sus intereses, generar especulación, "presionando" para llenarse de beneficios legislativos proteccionistas frente a la liberalización del mercado con genéricos, prolongando las mejores condiciones para seguir disfrutando por más tiempo de beneficios económicos, contar con apoyos presupuestarios gubernamentales para financiar su I+D y rentabilizar pese a lo que afirmen la introducción de versiones  modificadas de fármacos  exitosos previos.  En este sentido la industria farmacéutica  y el sistema que  se nutre de ella han de seguir  de generando,   alimentando, vendiendo  y en suma seguir sembrando  crisis  para seguir  cosechando beneficios.

LAMR

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