martes, 2 de abril de 2013

YO, ROBOT

Se dice, se rumorea, se comenta que en un futuro no tan lejano, los médicos seremos sustituidos por robots que conseguirán erradicar “el error humano” inherente a la práctica de esta profesión.

Algunas iniciativas en este sentido llenan noticias inquietantes en medios de comunicación de todo tipo, distintas posibilidades que sustituirían en uno u otro sentido la práctica sanitaria tal y como la conocemos.
(http://bit.ly/YU9gbP Post:”Los hospitales del futuro” y” Neuronas y la práctica médica”)

Una noticia que leí recientemente, y más preocupante si cabe, un “simpático” robot de 80 centímetros, color verde y con forma de elefante busca ser un acompañante en los tratamientos hospitalarios de niños en Bélgica.
 A través de este instrumento, los expertos esperan calmar la ansiedad que provocan los periodos de internamiento de los infantes enfermos.
El robot llamado Probo cuenta con una pantalla táctil en su abdomen donde explica a los niños las operaciones quirúrgicas a las que serán sometidos mediante dibujos y videos. También realiza expresiones faciales con el fin de mostrar cómo se sentirán durante el tratamiento médico.

¿Puede entonces superar la realidad a la ficción?
 
Ya en algunas películas de los años 70 y 80 se adelantaba esta posibilidad, como en Alien, el octavo pasajero, donde el oficial científico-médico es un androide con apariencia humana y dudosa moral, o en Atmósfera Cero con Sean Connery, donde una desencantada y antipática doctora ejerce en una estación espacial como técnico y su función se limita a teclear en la sofisticada máquina médica y en la más reciente Prometeus, donde un robot quirúrgico puede, con unas sencillas indicaciones, acometer la extracción de un huevo alien del abdomen de la protagonista.



 


 LAS TRES LEYES DE LA ROBOTICA
En ciencia ficción las tres leyes de la robótica son un conjunto de normas escritas por Isaac Asimov, que la mayoría de los robots de sus novelas y cuentos están diseñados para cumplir.
En ese universo, las leyes son "formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro" de los robots (líneas de código del programa de funcionamiento del robot guardadas en la ROM del mismo). Aparecidas por primera vez en el relato Runaround (1942), establecen lo siguiente:
  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Estas leyes surgen como medida de protección para los seres humanos. Según el propio Asimov, la concepción de las leyes de la robótica quería contrarrestar un supuesto "complejo de Frankenstein", es decir, un temor que el ser humano desarrollaría frente a unas máquinas que hipotéticamente pudieran rebelarse y alzarse contra sus creadores.
 De intentar siquiera desobedecer una de las leyes, el cerebro positrónico del robot resultaría dañado irreversiblemente y el robot moriría. A un primer nivel no presenta ningún problema dotar a los robots con tales leyes, a fin de cuentas, son máquinas creadas por el hombre para su servicio. La complejidad reside en que el robot pueda distinguir cuáles son todas las situaciones que abarcan las tres leyes, o sea poder deducirlas en el momento. Por ejemplo saber en determinada situación si una persona está corriendo peligro o no, y deducir cuál es la fuente del daño.
Las tres leyes de la robótica representan el código moral del robot. Un robot va a actuar siempre bajo los imperativos de sus tres leyes. Para todos los efectos, un robot se comportará como un ser moralmente correcto.
 Sin embargo, es lícito preguntar: ¿Es posible que un robot viole alguna de sus tres leyes? ¿Es posible que un robot "dañe" a un ser humano? La mayor parte de las historias de robots de Asimov se basan en situaciones en las que a pesar de las tres leyes, podríamos responder a las anteriores preguntas con un "".
En 2011, el Consejo de Investigación de Ingeniería y Ciencias Físicas (Engineering and Physical Sciences Research Council, EPSRC por sus siglas en inglés) y el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades (Arts and Humanities Research Council, AHRC por sus siglas en inglés) de Gran Bretaña publicaron conjuntamente un conjunto de cinco principios éticos "para los diseñadores, constructores y los usuarios de los robots en el mundo real".
  1. Los robots no deben ser diseñados exclusivamente o principalmente para matar o dañar a los humanos.
  2. Los seres humanos, no los robots, son los agentes responsables. Los robots son herramientas diseñadas para lograr los objetivos humanos.
  3. Los robots deben ser diseñados de forma que aseguren su protección y seguridad.
  4. Los robots son objetos, no deben ser diseñados para aprovecharse de los usuarios vulnerables al evocar una respuesta emocional o dependencia. Siempre debe ser posible distinguir a un robot de un ser humano.
  5. Siempre debe ser posible averiguar quién es el responsable legal de un robot.
De ser entonces así y teniendo en cuenta la famosa frase de Albert Einstein que dice  “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”, no sé, no sé, os dejo pensando en ello y me despido de vosotros como Schwarzeneger en Terminator con un…VOLVERÉ

Por: Susana Bueno        

1 comentario:

  1. las leyes de la robotica son un buen codigo etico salvo cuando el robot se humaniza...
    Blade Runner es buen ejemplo.
    Por cierto, de los pocos trabajos de Harrison Ford que se salvan, aunque con ese guion era facilito no meter la pata.
    http://bit.ly/Ya7Yb1

    ResponderEliminar