“Dios ha
hecho los alimentos y el diablo, la sal y las salsas”. James
Joyce
Hace unos días pude ver en televisión la nueva campaña de
Coca cola light. Como ya
es habitual es un anuncio excelente, dinámico, entretenido, se apoya en un tema
tan actual de preocupación como son los hábitos de vida saludables y, por
tanto, se hace fácilmente con la gente. De ahí que decida usarlo como contenido
de este post, por la innovación en salud que supone este cambio de conductas,
este cambio social hacia una vida saludable.
Como buena impaciente y mala catadora de vinos, yo
saboreo en el segundo sorbito , así que en la siguiente pausa publicitaria me
surgieron las dudas. Vamos
a ver: ¿me están haciendo creer que una bebida azucarada, “o no”, es sana?,
¿Qué una bebida carbonatada con el puñadito de varios colorantes y conservantes
que contiene, dependiendo del país autorizados “o no”, es sana?... ¡Uy, esto lo
tengo que ver bien! Y nada mejor que una pelí de Antena 3 para hacer realidad
mis deseos.
Ya con el colmillo afilado y las neuronas atentas para un
visionado crítico me terminé de escandalizar por las varias incongruencias y
mensajes dobles que contiene. Os
explico lo que yo entiendo y ojalá lo veais de otra manera para así poder
discutirlo y modificar mi opinión.
El primer mensaje me es difícil de analizar: el agua es
muy sana y hay que beber mucha, pero en exceso es mala (supongo que se basarán
en la potomanía porque en
otras enfermedades la polidipsia aparece como mecanismo de compensación). No te preocupes que para no tener que
beber tanta agua, por si es malo, están los refrescos, que contienen más de un
85% de agua y algunos no contienen azúcar. Y yo me pregunto… ¿me están haciendo
creer que un refresco es más sano que el agua?
Mi segundo conflicto: en la primera mitad del anuncio
aparece un subtítulo que recomienda actividad física diaria y una web como aval www.habitosdevidasaludables.com sobre un
plan que han creado en colaboración la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y
Nutrición (AESAN) y la Fundación Alimentum (y al que se adhieren empresas principalmente de
refrescos, bollería industrial, embutidos, chocolates y comida preparada,
¡óle!, ¡me parto!... "o
no" pues también es de valorar el esfuerzo de algunas de estas empresas
por la salud como bajar los niveles de sal y grasas de sus productos). Perdón,
retomo el hilo. Hasta ahí más o menos bien, pero a partir de que el “prota” se
pone la boa y el pie de página desaparece entramos en una caricatura en la cual
el mensaje se desvirtúa echándolo por tierra hasta llegar al slogan “¿Harás
caso a tooodo lo que se dice?” y yo me pregunto… ¿acaban de mandar a tomar
viento las anteriores recomendaciones de vida saludable?
Tercera duda y colofón: tras un ritmo frenético, la
carita de ansiedad por no poder con todo y con miedo a que le dé un patatús el
muchacho se tira por un precipicio. (¡Está
el patio para escenitas así como liberación de los agobios! Que yo ya llevo dos
suicidios cercanos en lo que va de año, voy servida, y aunque el centro del
anuncio claramente no va por ahí no descarto que otros más también lo asocien)
Uy. Me centro de nuevo. Simplemente se muestra una conducta de riesgo, como si
fuera un deporte, aunque no haya arnés ni cuerda alguna, seguro de su recogida
por el helicóptero (casi pagaría por ver el making off). Así que al colega
seguir hábitos saludables le crea estrés y realizar una actividad de riesgo le
relaja (bueno, sí, todos hemos tenido un “postsubidón” de adrenalina alguna
vez) pero de nuevo un doble mensaje. Y para terminar tenemos el ya conocido
slogan anti-sano y un sub-slogan sano: “hidratando al mundo desde 1886” y ahora
yo me pregunto… ¿estaremos ya todos tan esquizos como para tragar con gusto y
alegría este anuncio sin analizar?
Está claro que nada como como un buen equipo de
publicistas para saber por dónde van el interés y el pulso social y que esta
compañía puede tener a los mejores.
Está claro que hoy existe un gran interés por los hábitos
saludables incluida la alimentación. Prueba
de ello es el resurgir de los productos lights, la incorporación de
ingredientes con intención de aumentar el nivel de salud de quien los toma
(aloe, té verde, bayas de goji, nueces, stevia, etc.) o los nuevos alimentos
funcionales orientados directamente hacia patologías concretas como la
hipertensión o la hipercolesterolemia.
Pero... ¿cómo
me aclaro yo con este anuncio?
Un beso. MJO.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarla propaganda en ocasiones es como ponerle a un santo dos pistolas. Mantengamos las distancias.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=MkmDnXe_I1w
Jajaja, muy apropiado!!
EliminarGracias por recordarme la cancioncilla.